
Cuando decidí dedicarme a trabajar de manera independiente (freelance) ya hace varios años, uno de los primero dilemas a los que me enfrenté tenía que ver con el precio que le iba a poner a mi trabajo. Tan acostumbrada estaba a cobrar un cheque cada 15 días, que no tenía idea de cuánto -ni cómo- cobrar por servicios profesionales de manera independiente. Y es que no es fácil. Éste es un dilema que asalta a muchos emprendedores y otros profesionales que deciden trabajar por su cuenta.
¿Cómo saber cuánto vale lo que haces y cómo hacer que te lo paguen como debe ser? Desafortunadamente, no hay una fórmula mágica, pero siempre, siempre mantenerte firme y no regalar tu trabajo simplemente porque no quieres perder un cliente determinado. Obviamente, el pago de un servicio varía enormemente dependiendo del trabajo que se trate e incluso del estado en donde trabajes. Pero solo por darte un ejemplo, digamos que te dedicas a hacer traducciones y por ahí tu cliente te ofrece 5 centavos de dólar por palabra (una tarifa muy muy baja) Vas a tener que ponerte firme y explicar que tu trabajo es impecable; que el promedio del mercado son 20 centavos por palabra, etc.
El secreto es no regalar tu trabajo, pero tampoco imponer una tarifa que les sea imposible pagar. Pregunta a colegas y amigos que hayan contratado servicios similares a los que ofreces y pregúntales cuánto han pagado por ellos. Otra buena idea es hacerte miembro de organizaciones que agrupen a profesionales en tu sector; ya sea que te dediques a diseñar sitios web, dar consultoría en relaciones públicas, hacer traducciones, editar textos, etc. siempre hay grupos de profesionales que pueden ayudarte a determinar cuánto cobrar por tu trabajo.
¿Tienes algún tip que darle a otras lectoras de Tu Voz sobre cómo valorar económicamente tu trabajo? Cuéntanoslos aquí; queremos saber tu opinión.
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